Buscando cole para Martín

¡Buenos días a todos!

¿Qué tal habéis empezado el martes? Espero que con las pilas cargadas!

Hoy os voy a contar una parte clave de nuestra adaptación a Yangón. A los pocos meses de llegar y con el cambio de vida en nuestra nueva ciudad, vimos que las necesidades y rutinas de Martín estaban cambiando y que necesitamos hacer algo. En Zagreb pasábamos más tiempo al aire libre, solíamos ir al mercado casi todos los días a comprar, paseábamos por diferentes lugares de la ciudad, íbamos al parque o nos reuníamos con nuestra tribu (te lo cuento en este post!). Sin embargo, en Yangón la vida es mucho más de casa, con actividades menos divertidas para Martín, como por ejemplo ir al supermercado o a un centro comercial. Además, poco a poco se acercaban sus dos añitos y sabíamos que con su carácter extrovertido y su gran capacidad locomotriz, un cambio le haría más que bien.

Así que en el mes de octubre nos pusimos con la búsqueda de una guardería para Martín. ¡Qué impresión la primera vez que entré en una! De golpe, me pasaron por delante todos mis años de colegio e instituto y me pregunté ¿cómo ha pasado el tiempo tan rápido? Al no vivir en España o en Argentina, decidimos buscar una guardería internacional por varias razones muy sencillas.

  • Las guarderías y colegios internacionales aseguran, en la mayoría de los casos, los estándares de un país occidental o un país más a fin a nuestra cultura. Así pues, se pueden encontrar guarderías y colegios con el estándar y currículo estadounidense, británico, alemán, francés o italiano, dependiendo del país; incluso también, suizo, japonés, y en pocas ocaciones español.
  • Los centros que siguen el currículum estadounidense y británico tienen el inglés como primera lengua de comunicación, punto más que importante para nosotros ya que la lengua local es totalmente incomprensible :&
  • El hecho de estudiar en un colegio internacional garantizará la continuidad educativa de Martín cuando nos tengamos que mudar en el futuro y, sobre todo, si nos mudamos a mitad de año. La mayoría de guarderías y colegios internacionales aceptan nuevos alumnos fuera del calendario regular de inscripción. Y por si os lo estáis preguntando, no siempre las empresas deciden mover a sus empleados expatriados teniendo en cuenta el calendario escolar, con lo que a veces ¡las mudanzas pueden ser aún más complicadas de lo que estamos acostumbrados!

Ojo! No todo es una maravilla en las guarderías internacionales. En la poca experiencia que tengo, ya he podido ver algunas cosas bastante raras. Como por ejemplo, los estándares internacionales están más bien lejos de lo que desearíamos, no siempre el personal habla en inglés o hacen publicidad de ciertas pedagogías, como por ejemplo, la Montessori, pero en realidad no se siguen sus principios.

En total visitamos tres guarderías (una internacional, pero con mucho carácter birmano, una supuesta guardería Montessori y una guardería con currículo estadounidense) y un colegio británico al que Martín podría asistir solo a partir del próximo mes de agosto.

Durante una semana completa visitamos los diferentes centro y nos vinieron un montón de preguntas e inseguridades. La mayor de todas “¿estaremos haciendo lo correcto?”. Ay la maldita culpa! Siempre presente en nuestras cabecitas de madres!

Antes de tomar una decisión, necesitamos tener en cuenta varias cosas. En primer lugar, la calidad del centro: sus instalaciones, la seguridad y el tipo de personal; el tipo de currículo que en principio seguirán: Montessori, británico, estadounidense? Y por último, pero no menos importante en Yangón, la distancia y la logística de la familia.

No fue fácil. Para nadie es fácil, por supuesto. Escoger la educación de tus hijos es de lejos una de las responsabilidades más difíciles e importantes que tenemos como padres.

Finalmente, escogimos una guardería con unas instalaciones totalmente nuevas, con un currículo estadounidense pero con mucha influencia Montessori y, paradójicamente, el que más lejos está de casa!

Martín jugando en su primer día de guardería

Martín y Miss Angela jugando en su primer día de guardería

Aún nos estamos adaptando a esta nueva etapa. Sobre todo Martín que acaba de empezar su cuarta semana de guarde. Es una etapa nueva, emocionante que pinta muy bien.

Por mi parte, paso mucho más tiempo en el coche, en el tráfico. Pero he vuelto a leer, voy por mi segundo libro y ¡solo estamos a mitad de febrero! He vuelto a escribir, que no es poco! Y ya le he sacado el polvo a mi cámara réflex!

En unas semanas os contaré cómo ha sido la adaptación de Martín y que trucos hemos usado.

¡Feliz martes a todos!

Nuestra ‘tribu’ en Zagreb

A menudo me preguntan cómo se relaciona Martín con otros niños si no va a la guardería y vivimos lejos de nuestras familias. La solución no es sencilla, pero os diré que se relaciona y ¡mucho!

Ser una familia expatriada tiene muchas ventajas, pero hay algo que no se puede cambiar y es un gran inconveniente: estamos muy lejos de nuestra familia y amigos. Cada vez que llegamos a un nuevo lugar, empezamos de cero, sin conocer a nadie y poco a poco vamos creando nuestra comunidad de amigos y conocidos. Parece complejo, pero en realidad es algo natural y que con el tiempo se interioridad de forma muy rápida.

Desde que nació Martín decidimos que intentaríamos no llevarlo a la guardería; de momento, puedo estar con él todo el día y me siento muy afortunada por ello.

Entonces, si no tenemos familia cerca y tampoco va a una guardería, ¿cómo hacemos para que juegue con otros niños? Como ya comenté en este post sobre trucos y consejos para mamás expat, es muy recomendable rodearte de personas en tu misma situación cuando llegas a una nueva ciudad. Al poco tiempo de llegar a Zagreb, me puse en contacto con el International Women’s Club of Zagreb (IWCZ), una asociación de mujeres expatriadas que organiza diferentes tipos de actividades, pero sobre todo funciona como plataforma para hacer contactos y relacionarse. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando me dijeron que dentro de la asociación existía un Babies and toddlers’ club (un club para mamás y bebés)! Martín solo tenía cinco meses cuando fuimos por primera vez a los encuentros semanales con otros bebés y niños de hasta tres años. Él no se daba cuenta y apenas se relacionaba al principio con los demás. Sin embargo, para mí, aunque logísticamente a veces era complicado asistir, me ayudó muchísimo a conocer la ciudad, otras mamás y un montón de cosas sobre maternidad.

Poco a poco, Martín empezó a interactuar cada vez más, sobre todo a partir de los nueve meses. Lo que al principio era un encuentro entre mamás y bebés desconocidos, fue convirtiéndose en una reunión semanal ineludible, un grupo de amigos y, finalmente, en nuestra tribu.

Nuestra tribu en Zagreb

Con ellos hemos celebrado el primer cumpleaños de Martín, hemos compartido juegos, risas, preocupaciones y dudas; y la reunión semanal ha acabado también en almuerzos entre semanas, horas en el parque y picnics los domingos.

Nuestra tribu en Zagreb está formada por mamás y bebés de diferentes partes del mundo, con culturas y lenguas diferentes, pero con el mismo interés y objetivo: criar a nuestros hijos de la mejor forma en un país que no es el nuestro.

Y vosotras, ¿cómo es vuestra tribu? Contádmelo en comentarios 🙂

Nuestro cochecito todo terreno

Hoy quiero hablaros de por qué escogimos nuestro Bugaboo Cameleon y cómo nos ha hecho la vida más fácil durante este año y medio en Zagreb. Cuando nos quedamos embarazados, ni el Argentino ni yo teníamos ni idea de qué diferencia había entre un capazo, un cochecito y una sillita de paseo. Estábamos muy perdidos y no sabíamos por donde empezar. Leímos un sinfín de artículos, posts y comparativas. Es por eso que me gustaría explicar nuestra experiencia y así ayudar a otros padres que, como nosotros, no sepan por donde empezar.

En primer lugar, analizamos qué tipo de uso daríamos a nuestro cochecito. Zagreb, la ciudad donde nos íbamos a vivir al poco de nacer Martín tiene las cuatro estaciones del año muy marcadas, inviernos muy fríos con mucha nieve hasta veranos sofocantes de 35 grados. Buscamos un cochecito que, por lo tanto, fuera un todo terreno. Al mismo tiempo, debía ser muy cómodo para poder pasear y ligero para poder subir en transporte público. Gracias a algunos accesorios, pudimos convertirlo nuestro Bugaboo Cameleon en el mejor aliado para poder llevar a nuestro bebé a cualquier parte.

Bugabbo y Maksimirk Park

La estructura de este cochecito es muy versátil, ya que permite cambiar el sentido de las ruedas en función del terreno. Así que cuando íbamos al parque Maksimir o a la montaña, no teníamos problemas. Cuando llegó la nieve fue imprescindible darle la vuelta al cochecito y utilizar el “4×4”. Había días que la cantidad de nieve no nos permitía salir de casa, solo gracias a nuestro Cameleon!

Invierno en Zagreb

Hemos utilizado tanto el capazo como la silla. Martín fue en el capazo hasta los cinco meses. El cambio llegó con el calor, porque espacio todavía tenía y podríamos haber aguantado un poco más. Pero la llegada del verano y de las altas temperaturas nos obligó a llevarlo en la silla.

La silla, por otro lado, es super versátil. Con sus tres posiciones es muy cómoda desde los seis meses. Al principio Martín siempre iba tumbado, porque veníamos del capazo y no queríamos sentarlo antes de tiempo. Poco después comenzó a ir en la posición semi tumbada y así siguió durante casi cuatro meses. A partir de los nueve meses, sin embargo, siempre iba totalmente sentado y esporádicamente se dormía en él y lo tumbabamos.

Siesta de verano en Ljubljana

El Bugaboo Cameleon Edición Classic viene incluye únicamente un accesorio: la burbuja de plástico para la lluvia. Con la llegada del invierno y después del verano, decidimos comprar los siguientes accesorios.

– Saco universal para el invierno: Paseamos con Martín a -7 grados y él iba tan contento. Fue todo un acierto y nos sirvió tanto para el capazo como para después la silla.

– Capota ventilada para el verano: A Martín le encanta mirar por las ventanillas de los laterales y tiene protección solar factor 50. Incluye un mosquitero para proteger a los peques.

– Colchoneta integral de verano: No es muy refrescante, pero se puede lavar muy bien en la lavadora y protege mucho la silla del cochecito.

– Bolsa de transporte universal Bugaboo: Viajamos mucho en avión y en casi todos los viajes solemos llevar nuestro Bugaboo. Sin embargo, no queríamos que se nos estropeara  en los desplazamientos. Por eso, no nos lo pensamos y compramos la bolsa de transporte universal. Es muy amplía y permite llevar el cochecito totalmente desmontado, además de algún juguete! Es robusta, pero al mismo tiempo fácil de manejar gracias a sus ruedas. Se pliega fácilmente para guardarla y ocupa menos espacio que una maleta.

Ahora que Martín ya camino casi todo el tiempo y no necesita tener un cochecito tan comfortable, estamos pensando en escoger una sillita de paseo. Ha sido fantástico tener nuestro Bugaboo Cameleon, ahora toca escoger un compañero de viajes y juegos más ligero. Pero, sobre eso, ¡os hablaré otro día!

¡Feliz día!

Trucos y consejos para mamás expat

Una mamá expatriada es una mujer que por diferentes razones vive su maternidad lejos de su país de origen. Las razones por las que una mujer toma esta decisión son muy diversas, bien porque junto a su pareja decidió seguir una oportunidad profesional en el extranjero; porque profesionalmente la ha llevado a otro país y con ella, su familia; o quizás, decidió liarse la manta a la cabeza y salir de su zona de confort en busca de un cambio. Sea cuál sea el motivo por el que una madre expatriada sale de su país, éste no influencia en su forma de ser, ya que ser una mamá expat es mucho más que criar a tus hijos en un país que no es el tuyo. ¡Y hoy voy a intentar describirlo!

Varias son las características de una madre con potencial para la expatriación, aquí va mi lista:

  • Ser una mujer con un interés innato por la vida multicultural y desear que tus hijos crezcan y se eduquen en este ambiente.
  • Tener pasión por descubrir nuevas culturas y formar parte de ellas (aceptando las dificultades que este proceso conlleva).
  • Ser capaz de integrarte con relativa facilidad en entornos lejanos al de tu origen, ya sea por la lengua, la cultura local o la climatología (no nos olvidemos nunca de este punto, parece banal, pero en realidad suele ser clave, más incluso que la cultura).
  • Estar dispuesta a sentir el desarraigo y la tristeza de tu familia y amigos; de todas aquellas personas que dejas en tu país de origen.
  • Tener la capacidad de ver en tu país de acogida un sinfín de oportunidades que compensan el estar lejos de tu país.

Algunas de estas aptitudes se van adquiriendo con el tiempo y con la experiencia de los años, sin embargo es esencial contar con las dos primeras de la lista!

A lo largo de los años que llevo viviendo expatriada con mi marido, he ido aprendiendo, poco a poco, cuáles son los aspectos más positivos de esta vida. Al principio, sin embargo, me costó mucho entender qué me ofrecía y cómo podía sacarle el mayor partido posible. A pesar de haber vivido en el extranjero por mi cuenta, hablar varios idiomas y haber viajado, el primer destino como expatriados me costó bastante, pero aprendí mucho de él! Ahora, después de cinco años, soy capaz de ver las cosas positivas, por encima de las negativas y tengo algunos trucos para aprovecharlas al máximo.

Algunos consejos para enfrentarte a una vida de mamá expat si lo estás barajando:

  1. Plantéate la mudanza a tu nuevo hogar como una oportunidad para empezar desde cero.
  2. Planifica tu mudanza, pero no te estreses. Hay cosas que no están en tus manos y no dependen de ti, pero si tienes un plan será más fácil hacer frente a los imprevistos.
  3. Antes de dejar tu país, aprovecha hasta el último día para hacer las cosas que más te gustan: pasear por tu calle preferida, tomarte un café con una amiga del alma, almorzar con tu madre o vete de compras!
  4. Al llegar a tu nuevo destino, busca a otras mujeres que estén en tu misma situación y trabaja para formar parte de la comunidad expatriada. ¡Quedarte en casa no te servirá de nada!
  5. Contacta con otras mamás expatriadas en tu ciudad de acogida. Ellas te ayudarán a encontrar todo lo que necesitas y responderán a todas tus preguntas. Recuerda que han pasado y están pasando por lo mismo que tú, ¡ellas serán las que más te entenderán y más te ayudarán!
  6. La familia es super importante, pero necesitas también cuidar de ti misma. Los nervios y el estrés de la mudanza pueden pasar factura. Busca tu momento a lo largo de la semana para hacer aquello que más te gusta y ¡hazlo! Puede ser desde un rato de lectura, un masaje, hacer algo de deporte o cocinar tranquilamente lo que más te gusta. Sea lo que sea, busca el momento.
  7. ¡No te impacientes! La adaptación al nuevo país lleva un tiempo y si tienes un bebé tardarás un poquito más. En mi experiencia, cuándo aún no estaba M, tarde seis meses en adaptarme y en nuestro segundo destino, ya con él, cerca de un año.
  8. Y por último, pero no menos importante, ¡suelta las riendas para poder anclar en tu nuevo país! Ahora es el momento de construir un nuevo hogar en la ciudad que estáis y no importa donde sea, qué muebles tenga o de qué color sean las paredes. Lo importante es que tu familia esté unida y a gusto.

Empieza una nueva aventura, no la desperdicies y disfrútala desde el primer minuto.

¿Estás pensando en salir de tu país y buscar una vida como expatriada? ¿Qué opinas al respecto?

¡Déjame tu comentario y así sabremos más sobre tu opinión!

 

¡Hola, Mundo!

Después de pensarlo durante mucho tiempo, aquí llega Una Mamá Expat. Un proyecto con el busco compartir con todas vosotras mis vivencias como mamá primeriza en el extranjero y ayudar a otras mamás que se encuentren en una situación similar a la mía.

En 2016 me convertí en la mamá de Martín y durante un año me he dedicado cien por cien a él, disfrutando del día a día con mi bebé, y al mismo tiempo viendo como me iba convirtiendo poco a poco en otra persona… en madre. Y es que cuando te quedas embarazada no te explican realmente lo que te espera, ni te lo puedes imaginar en absoluto, ¿cierto?

Vivimos en Zagreb, la capital de Croacia, desde comienzos de 2017. Junto a mi marido, vivimos expatriados desde el 2013 y este es el segundo país que nos acoge. Además, está Penélope, nuestra gata africana; sí, ella nació en Ghana, nos enamoramos de ella cuando vivíamos allí y, por supuesto, nos sigue allí donde nuestra familia vaya.

Familia, viajes y gastronomía. Esas serán las principales temáticas sobre las que voy a escribir. Familia, en especial, la vida de una familia multicultural expatriada. Parece complejo, pero no lo es! Mi objetivo es poder explicar cómo afronto los desafíos con los que me encuentro viviendo en un país que no es el mío. Viajes, muchos viajes. Vivimos lejos de nuestros países de origen, España y Argentina; y además, nos apasiona viajar. Así que como podréis imaginaros, solemos viajar bastante. Compartiré con vosotras algunos trucos y consejos para sobrevivir a los viajes en avión con un bebé y una gata. Y por último, gastronomía. No soy una gran cocinera, pero me encanta probar nuevos platos y ¡experimentar en la cocina!

Gracias, gracias por llegar hasta aquí y leerme. Espero que lo que vaya a continuación te guste y ¡te quedes!