Viajar con un bebé: Singapur

¡Buenos días a todos!

Hoy os traigo un post con consejos para viajar con un bebé a uno de los país más modernos, si no el que más, del mundo! SINGAPUR!

Hace unos meses viajamos con Martín durante un fin de semana a este pequeño país del sudeste asiático y quedamos enamorados de él. Se trata de uno de los mayores Hubs financieros de la región, un paraíso fiscal (y paraíso por muchas más cosas que voy a contaros!) y en realidad una ciudad pensada como un parque de atracciones! Es ordenado, limpio y, en cierto punto, hasta demasiado perfecto!

Esta combinación lo hace ser un país perfecto para viajar con un bebé y para nosotros fue la oportunidad para recargar las pilas después de mudarnos a Myanmar y pasar los primeros meses de adaptación.

Perfección implica también coste. Y es que Singapur es carísimo. Así que id preparando la cartera si tenéis pensado viajar.

Españoles y argentinos no necesitamos visados de entrada, algo que facilita muchísimo planificar el viaje.

Si os gusta hospedaros en casa particulares o airbnb, me consta que hay muchas opciones y que el precio suele ser razonable. Sin embargo, hay mucha demanda y es necesario reservar con bastante antelación. En nuestro caso, tuvimos solamente un par de semanas para preparar el viaje y nos tuvimos que conformar con un hotel! En realidad, lo preferíamos también porque solamente íbamos a pasar dos días y preferíamos no preocuparnos de nada.

En cuanto al transporte público, la red de metro y autobuses está totalmente adaptada y es muy cómoda de utilizar. Ideal para moverte de un punto a otro de la ciudad con un cochecito. Si por el contrario preferís los taxis, no son extremadamente caros, pero no cuentan con sillas para niños y tampoco se pueden parar en cualquier lugar de la calle. Sí sí, está literalmente prohibido parar un taxi con la mano, es más, no conseguirás que ningún taxi pare! Para ello necesitáis usar una App o dirigiros a un parada de taxis.

La oferta gastronómica en Singapur es enorme, todo tipo de restaurantes, pero también de calidades. Nos resultó difícil encontrar buenos restaurantes y, sobre todo, restaurantes a buen precio. Tengo entendido que la comida callejera o street food en Singapur es muy buena. Sin embargo, como íbamos con Martín no nos atrevimos a probarla por si acaso. Singapur es uno de los pocos países que cuenta con un restaurante de comida callejero con estrella Michelin. Se trata del Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice and Noodle. Si habéis visto la película Crazy Rich Asians (¡súper recomendable! Muy divertida! Y con un montón de imágenes de Singapur), reconoceréis el lugar, ya que una secuencia del principio está rodada en los puestos callejeros de comida en China Town.

Existen un sinfín de actividades para hacer con bebés y niños. La ciudad en sí está pensada como un parque de atracciones. Por lo que pasear por sus calles y admirar su arquitectura y mobiliario urbano ya es en sí una atracción para los más peques!

Vistas de la bahía y el Merlion

Como decía al principio, solo estuvimos un par de días y las actividades que hicimos fueron pocas. Pero aquí van nuestras recomendaciones.

Visitar el parque zoológico de Singapur: Situado al norte de la ciudad, se encuentra uno de los zoos más grandes de toda la región. El parque se creó en una península a las afueras de la ciudad, con un lago natural y con toda la vegetación virgen de la zona. Consta de tres parques, pero nosotros solo pudimos ver el zoo convencional. Fue una experiencia increíble para Martín y también para nosotros. Los animales está libres, no existen jaulas ni verjas (salvo en los animales africano – león, guepardo, tigre – que están limitados por fosas para evitar que se acerquen a los visitantes). Es limpio y ordenado y cuenta con un mini parque acuático para niños.

El zoo no solo muestra los animales de los cinco continentes, sino también sus culturas.

Si decidís ir al zoo, recomiendo que compréis las entradas con antelación online (se pueden comprar aquí) para evitar las colas en las taquillas.

Al parque podéis llegar en transporte público, pero se tarda más de una hora. Es mucho más fácil ir en taxi (aprox. 25 minutos), siempre y cuando lo hagáis después de las 9 de la mañana. Antes de esa hora y después de las 6 de la tarde, todos los taxis hacen un recargo del 25% en sus tarifas porque es hora punta. Así que es preferible llegar a media mañana y quedarse hasta tarde e incluso hacer el safari nocturno.

Los restaurantes en el parque son todos de comida rápida bastante mala y cara. Si lo preferís, sobre todo, para los peques, es mejor llevar snacks o mucha fruta para pasar el día.

Como os contaba, hay un mini parque acuático para niños, además de zona de vestidores y duchas. Echad en vuestra mochila el bañador, muda de recambio y una toalla. Los más pequeños de la casa lo van a agradecer y vosotros también.

Ir de compras por Orchard Road: Singapur es también el paraíso del shopping y Orchard Road es el lugar por excelencia. Se trata de una avenida con centros comerciales a un lado y al otro de la calle, interconectados por túneles subterráneos y con acceso directo al metro.

Algo que me llamó muchísimo la atención: En Singapur siempre hace calor, por su clima tropical (parecido al de Myanmar). Sin embargo, como es un país de paso para muchos viajeros del continente y mucha gente se desplaza única y exclusivamente para comprar, nos encontramos que todas las tiendas de ropa y zapatos en el mes de octubre tenían la colección de otoño-invierno. ¡No pudimos comprar nada! Si viajáis desde España no tendréis problema porque siguen el mismo calendario comercial. Si venís desde el hemisferio sur, entonces os pasará como a nosotros!

Pasear por Gardens by the Bay: Es como estar dentro del cuento de Alicia en el país de las Maravillas. Un parque de atracción abierto con una vegetación increíble y las mejores vistas de la ciudad. Se puede llegar en metro y también a pie desde Clark Q. Es una caminata larga, pero vale la pena!

Estoy segura de que en el futuro volveremos y podré daros más información. Si tenéis pensado venir al Sudeste asiático, no os lo pensé y añadir una parada en este pequeño, pero alucinante país!

¡Feliz jueves!

Buscando cole para Martín

¡Buenos días a todos!

¿Qué tal habéis empezado el martes? Espero que con las pilas cargadas!

Hoy os voy a contar una parte clave de nuestra adaptación a Yangón. A los pocos meses de llegar y con el cambio de vida en nuestra nueva ciudad, vimos que las necesidades y rutinas de Martín estaban cambiando y que necesitamos hacer algo. En Zagreb pasábamos más tiempo al aire libre, solíamos ir al mercado casi todos los días a comprar, paseábamos por diferentes lugares de la ciudad, íbamos al parque o nos reuníamos con nuestra tribu (te lo cuento en este post!). Sin embargo, en Yangón la vida es mucho más de casa, con actividades menos divertidas para Martín, como por ejemplo ir al supermercado o a un centro comercial. Además, poco a poco se acercaban sus dos añitos y sabíamos que con su carácter extrovertido y su gran capacidad locomotriz, un cambio le haría más que bien.

Así que en el mes de octubre nos pusimos con la búsqueda de una guardería para Martín. ¡Qué impresión la primera vez que entré en una! De golpe, me pasaron por delante todos mis años de colegio e instituto y me pregunté ¿cómo ha pasado el tiempo tan rápido? Al no vivir en España o en Argentina, decidimos buscar una guardería internacional por varias razones muy sencillas.

  • Las guarderías y colegios internacionales aseguran, en la mayoría de los casos, los estándares de un país occidental o un país más a fin a nuestra cultura. Así pues, se pueden encontrar guarderías y colegios con el estándar y currículo estadounidense, británico, alemán, francés o italiano, dependiendo del país; incluso también, suizo, japonés, y en pocas ocaciones español.
  • Los centros que siguen el currículum estadounidense y británico tienen el inglés como primera lengua de comunicación, punto más que importante para nosotros ya que la lengua local es totalmente incomprensible :&
  • El hecho de estudiar en un colegio internacional garantizará la continuidad educativa de Martín cuando nos tengamos que mudar en el futuro y, sobre todo, si nos mudamos a mitad de año. La mayoría de guarderías y colegios internacionales aceptan nuevos alumnos fuera del calendario regular de inscripción. Y por si os lo estáis preguntando, no siempre las empresas deciden mover a sus empleados expatriados teniendo en cuenta el calendario escolar, con lo que a veces ¡las mudanzas pueden ser aún más complicadas de lo que estamos acostumbrados!

Ojo! No todo es una maravilla en las guarderías internacionales. En la poca experiencia que tengo, ya he podido ver algunas cosas bastante raras. Como por ejemplo, los estándares internacionales están más bien lejos de lo que desearíamos, no siempre el personal habla en inglés o hacen publicidad de ciertas pedagogías, como por ejemplo, la Montessori, pero en realidad no se siguen sus principios.

En total visitamos tres guarderías (una internacional, pero con mucho carácter birmano, una supuesta guardería Montessori y una guardería con currículo estadounidense) y un colegio británico al que Martín podría asistir solo a partir del próximo mes de agosto.

Durante una semana completa visitamos los diferentes centro y nos vinieron un montón de preguntas e inseguridades. La mayor de todas “¿estaremos haciendo lo correcto?”. Ay la maldita culpa! Siempre presente en nuestras cabecitas de madres!

Antes de tomar una decisión, necesitamos tener en cuenta varias cosas. En primer lugar, la calidad del centro: sus instalaciones, la seguridad y el tipo de personal; el tipo de currículo que en principio seguirán: Montessori, británico, estadounidense? Y por último, pero no menos importante en Yangón, la distancia y la logística de la familia.

No fue fácil. Para nadie es fácil, por supuesto. Escoger la educación de tus hijos es de lejos una de las responsabilidades más difíciles e importantes que tenemos como padres.

Finalmente, escogimos una guardería con unas instalaciones totalmente nuevas, con un currículo estadounidense pero con mucha influencia Montessori y, paradójicamente, el que más lejos está de casa!

Martín jugando en su primer día de guardería

Martín y Miss Angela jugando en su primer día de guardería

Aún nos estamos adaptando a esta nueva etapa. Sobre todo Martín que acaba de empezar su cuarta semana de guarde. Es una etapa nueva, emocionante que pinta muy bien.

Por mi parte, paso mucho más tiempo en el coche, en el tráfico. Pero he vuelto a leer, voy por mi segundo libro y ¡solo estamos a mitad de febrero! He vuelto a escribir, que no es poco! Y ya le he sacado el polvo a mi cámara réflex!

En unas semanas os contaré cómo ha sido la adaptación de Martín y que trucos hemos usado.

¡Feliz martes a todos!

Mi plan para el 2019

¡Hola a todos!

Lo sé, hace meses que no me paso por aquí, que no os cuento nada y que estoy desaparecida! La falta de creatividad y una mezcla de emociones por la adaptación a nuestra nueva ciudad, no me ha ayudado demasiado a compartir historias con vosotras y haceros partícipes de nuestros avances en Yangon.

Después de unas largas vacaciones en España, donde gracias a la familia he recargado pilas e ilusiones, empezamos el 2019 en Myanmar con nuevos retos y planes. ¿Cuántas de vosotras empezáis así el mes de enero y a mediados de febrero ya habéis tirado la toalla? Fuera bromas, espero que este 2019 me de las fuerzas para tirar adelante este blog y poder enseñaros de cerca nuestro día a día en Yangon.

Nuestra adaptación a la ciudad y a la rutina ha sido bastante buena, sobre todo porque tenemos muchas facilidades en el lugar donde vivimos. A diferencia de otros lugares, como por ejemplo en Europa, en países como Myanmar es relativamente sencillo y rápido formar parte de la comunidad de expatriados y conocer familias a fines a nosotros. Así, en pocas semanas, creamos nuestra red de conocidos y, algo más tarde, amigos, que hacen a su vez de nuestra familia en Myanmar. Gracias a esas personas, podemos comprender mejor el país, descubrir más rápido las cosas esenciales de la vida en Yangon y compartir parte de nuestro tiempo libre.

Sin embargo, el cambio de Zagreb, una ciudad centroeuropea pequeña, a Yangon, una urbe asiática de dimensiones, a veces, incomprensible, no me lo hizo fácil. A pesar de que en Croacia nos fue muy difícil crear una red de amistades y formar parte de una comunidad, la verdad es que la vida era más sencilla y relajada. Con más tiempo para dedicarnos a nuestra familia en un entorno muy verde y saludable.

Durante los primeros meses en Yangón, una mezcla de sentimientos se apoderó de mí y en muchas ocasiones me recordaba el choque emocional que viví en Ghana y gracias al cual escribí la entrada en Una española en Ghana sobre “La vida de una expatriada principiante“.

Pero nada es para siempre y afortunadamente, con los años, he desarrollado una buena capacidad de adaptación! Lo más importante es tener un plan, para después poder cambiarlo si es necesario e improvisar 🙂

Mi plan este 2019 es muy sencillo. Escribir, escribir y escribir, para poder compartir con todas vosotras las experiencias que vamos a ir viviendo y como los vamos afrontando. ¿Os animáis a acompañarme?

¡Que tengáis un muy feliz fin de semana!