Viajando con un gato a Myanmar

Hola a todos! ¿Qué tal se presenta el final de la semana? He estado unas semanas en silencio por aquí para concentrarme en nuestra adaptación a Yangón, sobre todo, dedicándome a Martín para que se encuentre a gusto en el nuevo entorno y las nuevas personas de nuestro alrededor. Y puedo decir que, de momento, ¡va todo viento en popa! ¡Crucemos los dedos!

Pero hoy quiero hablaros de cómo trajimos a nuestra gata Penny a Myanmar:  la pequeña odisea para traer nuestra gata africana a este país del sudeste asiático.

Desde que adoptamos a Penny ha volado varias veces en avión, en vuelo cortos y de media distancia y también ha hecho escalas. Pero siempre ha viajado con nosotros en cabina. Cuando decidimos mudarnos a Myanmar, descubrimos que todas las compañías que viajan al sudeste asiático a través de Oriente Medio (Qatar, Emirates, Etihad) solo permiten viajar con perros y gatos facturados en bodega. La noticia nos impactó muchísimo, intentamos buscar alternativas desde ciudades europeas (KLM, Airfrance, Lufthansa), pero cualquier opción nos enviaba a Bangkok donde debíamos hacer escala y facturar a Penny en bodega de cualquier forma para hacer el último vuelo Bangkok-Yangon con Thai Airways.

Así que respiramos hondo y confiamos que nuestra gata viajera no nos iba a decepcionar con su valentía y que llegaría perfectamente a su nuevo hogar después de estar sola durante casi 20 horas de viaje. La ruta escogida finalmente fue Zagreb – Doha – Bangkok – Yangon. Tres vuelos, dos escalas. La razón por la que no pudimos hacer Doha-Yangon en vuelo directo (y así ahorramos una escala y un vuelo más), fue porque el avión de Qatar Airways que hace esa ruta no cuenta con una bodega refrigerada donde puedan viajar animales de compañía. Un problema más en una situación complicada per se.

Nos pusimos manos a la obra con los preparativos y recopilamos toda la documentación que nos pedía la aerolínea. Como Penny ya había volado desde Ghana a Europa hacía tres años, teníamos la mitad del trabajo (el más complejo de todos) ya hecho:

  • Microchip implantado
  • Pasaporte europeo para animales domésticos con toda la información del animal, número de serie de microchip y constancia de la vacuna antirrábica al día.
  • Prueba de cuantificación de anticuerpos antirrábicos del animal y certificado expedido por un veterinario autorizado (esta prueba ya la tenía del año 2015 en Ghana).
  • Certificado de desparasitación justo antes del viaje.
  • Certificado oficial firmado por un veterinario acreditado por el Estado miembro de EU, conforme el gato está sano y capacitado para viajar, asimismo, que cuenta con todo lo necesario para salir de la Unión Europea.

Paralelamente a la tramitación de todos los certificados, es muy importante reservar los billetes de avión con tiempo suficiente (al menos dos semanas) y solicitar a la aerolínea el espacio para transportar el animal. Cada aerolínea es diferente, así que es aconsejable mirar detenidamente toda la información de la aerolínea que escojáis. En nuestro caso, no contamos con dos semanas, sino con cuatro días y tuvimos que correr muchísimo. Perseguimos a la aerolínea para conseguir la confirmación de los vuelos y nos dimos cuenta de que nuestro transportín no era apto para viajar. Así que compramos uno nuevo, homologado.

Una vez llega la confirmación de la aerolínea para viajar con el animal, toca lo más difícil: viajar durante más de 20 horas dejando a tu gato solo en la bodega del avión!

Después de leer muchísimo en internet, decidimos no sedarla porque nos parecían que las contraindicaciones podían ser peores a las ventajas. Le dimos unas pastillitas de hierbas 24 y 12 horas antes de viajar para que estuviera tranquila, pero en ningún momento estuvo sedada. 

Penny es su cajita preparada para viajar

“Ella sabe que nos vamos…, desde ayer que la armé se va metiendo en su cajita”

Y finalmente llegó el día del viaje. Mi argentino favorito y mi gatita ghanesa iban a cruzar medio mundo hasta el que sería nuestro nuevo hogar. Llegaron muy temprano al aeropuerto de Zagreb para evitar cualquier contratiempo más. Hicieron el check in y el personal de Qatar Airways revisó toda la documentación de Penny. Todo estaba en regla y podría viajar.  Pero sí que había un problema. El equipaje y Penny no irían directos hasta Yangon. Una vez aterrizaran en Bangkok, mi argentino debía recoger todo su equipaje (casi cien quilos en cuatro maletas) y la caja de Penny, salir de la zona de tránsito y volver a facturar todo para el último vuelo hasta Yangon. La escala era solo de dos horas y tenía un problema añadido, por si no era suficiente! Como Penny entraba en Tailandia, había que conseguir un certificado de las autoridades tailandesas conforme el animal podía entrar en el país para volver a salir inmediatamente después. ¡Una locura!

Pasamos mucha ansiedad y miedo. No teníamos mucha información de las autoridades tailandesas. Intentamos contactarnos por e-mail, pero no hubo resultado. Llamamos por teléfono, pero no hablaban inglés. Así que nos arriesgamos a que quedaran varados en Bangkok, no teníamos más opciones.

Mi argentino favorito que lleva viajando por los cinco continentes más de su media vida, ¡tuvo una idea fantástica! Tan pronto su vuelo a Bangkok despegó de Doha, pidió ayuda al personal de cabina. Expuso la situación y automáticamente le dijeron que no se preocupara, que le ayudarían con un asistente tailandés en el aeropuerto. Y así fue.

Al aterrizar en Bangkok, corrió todo lo que pudo hasta las cintas de recogida de equipaje y ahí estaban las cuatro maletas y Penny. Tranquila. El asistente los llevó rápidamente a la oficina de las autoridades (situada delante de la cinta número 8 del aeropuerto) y solicitó el certificado. Todo estaba saliendo bien, hasta que le dijeron que tenía que pagar una tasa oficial y que solo aceptaban moneda local (bats). Ni dólares, ni euros ni tarjeta de crédito. En el aeropuerto hay casas de cambio, pero no había tiempo para ir a cambiar divisas. Así que el asistente no se lo pensó dos veces y lo pagó él.

Lo habían conseguido, tenían las maletas, a Penny y el certificado. Solo faltaba una cosa más, facturar de nuevo todo el equipaje y el transportín. La ayuda del asistente fue crucial, estamos seguros de que jamás lo hubiéramos conseguido sin su ayuda. A las seis de la mañana mi argentino favorito y Penny salían de Bangkok en dirección a Yangon.

Un viaje que ninguno de nosotros olvidará.

Un comentario en “Viajando con un gato a Myanmar

Comentar

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.