¿Qué llevo en mi maleta?

¡Buen día a todos!

A pesar de lo que se suele pensar, cuando vives en países como Ghana o Myanmar, tu maleta no está llena de ropa de marca, zapatos de tacón o el último grito en bolsos. Cuándo vives en un país en vías de desarrollo y con un clima subtropical, te olvidas de si tu ropa sigue las últimas tendencias de la moda y centras tu atención en no salir de casa sin repelente de mosquitos o protector solar.

A lo largo de estos cinco años de expatriación, nuestra maleta ha ido evolucionando al mismo ritmo que lo ha hecho nuestra familia. Al principio cuando vivíamos en Ghana y éramos solamente mi Argentino favorito y yo, nuestra maleta solía ir llena de comida y buenos vinos. Solíamos cargas con indecentes cantidades de embutidos, jamón y quesos españoles, carnes envasadas al vacío (una vez incluso, cargamos con más de cinco quilos de carne desde Argentina), botellas de vino tinto, dulces como turrones o alfajores y muchísimo chocolate! Desarrollamos una técnica perfecta para meter todo en las maletas y nunca jamás se nos rompió una botella o se nos echó a perder la carne. Solíamos viajar cada seis meses, así que llenábamos el congelador y la despensa por miedo a quedarnos sin comida.

Cuando adoptamos a Penny empezamos a hacer hueco y llevar algunas cosas también para ella. En Ghana no había demasiadas cosas para gatos, así que le cedimos una pequeña parte de nuestra maleta. Recuerdo que compramos su primera caja de transporte en Argentina, preciosa, ¡de color rosa! Después resultó que no estaba homologada para viajar en avión, así que le compramos una nueva en Dubái! Siempre compramos juguetes para ella, collares nuevos o comida húmeda para darle un capricho de vez en cuando. La pobre tenía que conformarse con el pienso que encontrábamos en el supermercado, que era de pésima calidad e, incluso, una vez nos quedamos sin arena para su baño por más de 10 días! (No preguntéis cómo nos las apañamos…)

Ahora nuestra maleta ha cambiado por completo. Martín se ha quedado con más del 70 por ciento del espacio y hemos dejado de trae comida a Myanmar. Por el contrario, llenamos nuestra maleta con juguetes de calidad y libros para su edad en español. Ropa para los próximos meses y zapatos buenos de al menos dos tallas diferentes.

El 30 por ciento restante es para nosotros! Pero ya no la llenamos con embutidos, quesos o chocolates. Comemos lo que encontramos en el país y hemos modificado muchísimo nuestra dieta. Ahora comemos …

+ Verduras, frutas y cereales

Carne y pescado (seleccionando muchísimo la calidad)

Nada de embutidos y dulces

Con el paso de los años, ¡lo agradecen tanto nuestro cuerpo como nuestra maleta!

Y vosotros, ¿qué llevaríais en vuestra maleta si vivierais en el extranjero?

Esta semana ya está a punto de acabar, así que espero que paséis un fantástico fin de semana!

P.D. Eso sí, cuando viene la familia desde España o Argentina siempre nos trae un poco de jamón o unos cuantos alfajores 😊!

Viajar con un bebé: Singapur

¡Buenos días a todos!

Hoy os traigo un post con consejos para viajar con un bebé a uno de los país más modernos, si no el que más, del mundo! SINGAPUR!

Hace unos meses viajamos con Martín durante un fin de semana a este pequeño país del sudeste asiático y quedamos enamorados de él. Se trata de uno de los mayores Hubs financieros de la región, un paraíso fiscal (y paraíso por muchas más cosas que voy a contaros!) y en realidad una ciudad pensada como un parque de atracciones! Es ordenado, limpio y, en cierto punto, hasta demasiado perfecto!

Esta combinación lo hace ser un país perfecto para viajar con un bebé y para nosotros fue la oportunidad para recargar las pilas después de mudarnos a Myanmar y pasar los primeros meses de adaptación.

Perfección implica también coste. Y es que Singapur es carísimo. Así que id preparando la cartera si tenéis pensado viajar.

Españoles y argentinos no necesitamos visados de entrada, algo que facilita muchísimo planificar el viaje.

Si os gusta hospedaros en casa particulares o airbnb, me consta que hay muchas opciones y que el precio suele ser razonable. Sin embargo, hay mucha demanda y es necesario reservar con bastante antelación. En nuestro caso, tuvimos solamente un par de semanas para preparar el viaje y nos tuvimos que conformar con un hotel! En realidad, lo preferíamos también porque solamente íbamos a pasar dos días y preferíamos no preocuparnos de nada.

En cuanto al transporte público, la red de metro y autobuses está totalmente adaptada y es muy cómoda de utilizar. Ideal para moverte de un punto a otro de la ciudad con un cochecito. Si por el contrario preferís los taxis, no son extremadamente caros, pero no cuentan con sillas para niños y tampoco se pueden parar en cualquier lugar de la calle. Sí sí, está literalmente prohibido parar un taxi con la mano, es más, no conseguirás que ningún taxi pare! Para ello necesitáis usar una App o dirigiros a un parada de taxis.

La oferta gastronómica en Singapur es enorme, todo tipo de restaurantes, pero también de calidades. Nos resultó difícil encontrar buenos restaurantes y, sobre todo, restaurantes a buen precio. Tengo entendido que la comida callejera o street food en Singapur es muy buena. Sin embargo, como íbamos con Martín no nos atrevimos a probarla por si acaso. Singapur es uno de los pocos países que cuenta con un restaurante de comida callejero con estrella Michelin. Se trata del Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice and Noodle. Si habéis visto la película Crazy Rich Asians (¡súper recomendable! Muy divertida! Y con un montón de imágenes de Singapur), reconoceréis el lugar, ya que una secuencia del principio está rodada en los puestos callejeros de comida en China Town.

Existen un sinfín de actividades para hacer con bebés y niños. La ciudad en sí está pensada como un parque de atracciones. Por lo que pasear por sus calles y admirar su arquitectura y mobiliario urbano ya es en sí una atracción para los más peques!

Vistas de la bahía y el Merlion

Como decía al principio, solo estuvimos un par de días y las actividades que hicimos fueron pocas. Pero aquí van nuestras recomendaciones.

Visitar el parque zoológico de Singapur: Situado al norte de la ciudad, se encuentra uno de los zoos más grandes de toda la región. El parque se creó en una península a las afueras de la ciudad, con un lago natural y con toda la vegetación virgen de la zona. Consta de tres parques, pero nosotros solo pudimos ver el zoo convencional. Fue una experiencia increíble para Martín y también para nosotros. Los animales está libres, no existen jaulas ni verjas (salvo en los animales africano – león, guepardo, tigre – que están limitados por fosas para evitar que se acerquen a los visitantes). Es limpio y ordenado y cuenta con un mini parque acuático para niños.

El zoo no solo muestra los animales de los cinco continentes, sino también sus culturas.

Si decidís ir al zoo, recomiendo que compréis las entradas con antelación online (se pueden comprar aquí) para evitar las colas en las taquillas.

Al parque podéis llegar en transporte público, pero se tarda más de una hora. Es mucho más fácil ir en taxi (aprox. 25 minutos), siempre y cuando lo hagáis después de las 9 de la mañana. Antes de esa hora y después de las 6 de la tarde, todos los taxis hacen un recargo del 25% en sus tarifas porque es hora punta. Así que es preferible llegar a media mañana y quedarse hasta tarde e incluso hacer el safari nocturno.

Los restaurantes en el parque son todos de comida rápida bastante mala y cara. Si lo preferís, sobre todo, para los peques, es mejor llevar snacks o mucha fruta para pasar el día.

Como os contaba, hay un mini parque acuático para niños, además de zona de vestidores y duchas. Echad en vuestra mochila el bañador, muda de recambio y una toalla. Los más pequeños de la casa lo van a agradecer y vosotros también.

Ir de compras por Orchard Road: Singapur es también el paraíso del shopping y Orchard Road es el lugar por excelencia. Se trata de una avenida con centros comerciales a un lado y al otro de la calle, interconectados por túneles subterráneos y con acceso directo al metro.

Algo que me llamó muchísimo la atención: En Singapur siempre hace calor, por su clima tropical (parecido al de Myanmar). Sin embargo, como es un país de paso para muchos viajeros del continente y mucha gente se desplaza única y exclusivamente para comprar, nos encontramos que todas las tiendas de ropa y zapatos en el mes de octubre tenían la colección de otoño-invierno. ¡No pudimos comprar nada! Si viajáis desde España no tendréis problema porque siguen el mismo calendario comercial. Si venís desde el hemisferio sur, entonces os pasará como a nosotros!

Pasear por Gardens by the Bay: Es como estar dentro del cuento de Alicia en el país de las Maravillas. Un parque de atracción abierto con una vegetación increíble y las mejores vistas de la ciudad. Se puede llegar en metro y también a pie desde Clark Q. Es una caminata larga, pero vale la pena!

Estoy segura de que en el futuro volveremos y podré daros más información. Si tenéis pensado venir al Sudeste asiático, no os lo pensé y añadir una parada en este pequeño, pero alucinante país!

¡Feliz jueves!

Buscando cole para Martín

¡Buenos días a todos!

¿Qué tal habéis empezado el martes? Espero que con las pilas cargadas!

Hoy os voy a contar una parte clave de nuestra adaptación a Yangón. A los pocos meses de llegar y con el cambio de vida en nuestra nueva ciudad, vimos que las necesidades y rutinas de Martín estaban cambiando y que necesitamos hacer algo. En Zagreb pasábamos más tiempo al aire libre, solíamos ir al mercado casi todos los días a comprar, paseábamos por diferentes lugares de la ciudad, íbamos al parque o nos reuníamos con nuestra tribu (te lo cuento en este post!). Sin embargo, en Yangón la vida es mucho más de casa, con actividades menos divertidas para Martín, como por ejemplo ir al supermercado o a un centro comercial. Además, poco a poco se acercaban sus dos añitos y sabíamos que con su carácter extrovertido y su gran capacidad locomotriz, un cambio le haría más que bien.

Así que en el mes de octubre nos pusimos con la búsqueda de una guardería para Martín. ¡Qué impresión la primera vez que entré en una! De golpe, me pasaron por delante todos mis años de colegio e instituto y me pregunté ¿cómo ha pasado el tiempo tan rápido? Al no vivir en España o en Argentina, decidimos buscar una guardería internacional por varias razones muy sencillas.

  • Las guarderías y colegios internacionales aseguran, en la mayoría de los casos, los estándares de un país occidental o un país más a fin a nuestra cultura. Así pues, se pueden encontrar guarderías y colegios con el estándar y currículo estadounidense, británico, alemán, francés o italiano, dependiendo del país; incluso también, suizo, japonés, y en pocas ocaciones español.
  • Los centros que siguen el currículum estadounidense y británico tienen el inglés como primera lengua de comunicación, punto más que importante para nosotros ya que la lengua local es totalmente incomprensible :&
  • El hecho de estudiar en un colegio internacional garantizará la continuidad educativa de Martín cuando nos tengamos que mudar en el futuro y, sobre todo, si nos mudamos a mitad de año. La mayoría de guarderías y colegios internacionales aceptan nuevos alumnos fuera del calendario regular de inscripción. Y por si os lo estáis preguntando, no siempre las empresas deciden mover a sus empleados expatriados teniendo en cuenta el calendario escolar, con lo que a veces ¡las mudanzas pueden ser aún más complicadas de lo que estamos acostumbrados!

Ojo! No todo es una maravilla en las guarderías internacionales. En la poca experiencia que tengo, ya he podido ver algunas cosas bastante raras. Como por ejemplo, los estándares internacionales están más bien lejos de lo que desearíamos, no siempre el personal habla en inglés o hacen publicidad de ciertas pedagogías, como por ejemplo, la Montessori, pero en realidad no se siguen sus principios.

En total visitamos tres guarderías (una internacional, pero con mucho carácter birmano, una supuesta guardería Montessori y una guardería con currículo estadounidense) y un colegio británico al que Martín podría asistir solo a partir del próximo mes de agosto.

Durante una semana completa visitamos los diferentes centro y nos vinieron un montón de preguntas e inseguridades. La mayor de todas “¿estaremos haciendo lo correcto?”. Ay la maldita culpa! Siempre presente en nuestras cabecitas de madres!

Antes de tomar una decisión, necesitamos tener en cuenta varias cosas. En primer lugar, la calidad del centro: sus instalaciones, la seguridad y el tipo de personal; el tipo de currículo que en principio seguirán: Montessori, británico, estadounidense? Y por último, pero no menos importante en Yangón, la distancia y la logística de la familia.

No fue fácil. Para nadie es fácil, por supuesto. Escoger la educación de tus hijos es de lejos una de las responsabilidades más difíciles e importantes que tenemos como padres.

Finalmente, escogimos una guardería con unas instalaciones totalmente nuevas, con un currículo estadounidense pero con mucha influencia Montessori y, paradójicamente, el que más lejos está de casa!

Martín jugando en su primer día de guardería

Martín y Miss Angela jugando en su primer día de guardería

Aún nos estamos adaptando a esta nueva etapa. Sobre todo Martín que acaba de empezar su cuarta semana de guarde. Es una etapa nueva, emocionante que pinta muy bien.

Por mi parte, paso mucho más tiempo en el coche, en el tráfico. Pero he vuelto a leer, voy por mi segundo libro y ¡solo estamos a mitad de febrero! He vuelto a escribir, que no es poco! Y ya le he sacado el polvo a mi cámara réflex!

En unas semanas os contaré cómo ha sido la adaptación de Martín y que trucos hemos usado.

¡Feliz martes a todos!

Mi plan para el 2019

¡Hola a todos!

Lo sé, hace meses que no me paso por aquí, que no os cuento nada y que estoy desaparecida! La falta de creatividad y una mezcla de emociones por la adaptación a nuestra nueva ciudad, no me ha ayudado demasiado a compartir historias con vosotras y haceros partícipes de nuestros avances en Yangon.

Después de unas largas vacaciones en España, donde gracias a la familia he recargado pilas e ilusiones, empezamos el 2019 en Myanmar con nuevos retos y planes. ¿Cuántas de vosotras empezáis así el mes de enero y a mediados de febrero ya habéis tirado la toalla? Fuera bromas, espero que este 2019 me de las fuerzas para tirar adelante este blog y poder enseñaros de cerca nuestro día a día en Yangon.

Nuestra adaptación a la ciudad y a la rutina ha sido bastante buena, sobre todo porque tenemos muchas facilidades en el lugar donde vivimos. A diferencia de otros lugares, como por ejemplo en Europa, en países como Myanmar es relativamente sencillo y rápido formar parte de la comunidad de expatriados y conocer familias a fines a nosotros. Así, en pocas semanas, creamos nuestra red de conocidos y, algo más tarde, amigos, que hacen a su vez de nuestra familia en Myanmar. Gracias a esas personas, podemos comprender mejor el país, descubrir más rápido las cosas esenciales de la vida en Yangon y compartir parte de nuestro tiempo libre.

Sin embargo, el cambio de Zagreb, una ciudad centroeuropea pequeña, a Yangon, una urbe asiática de dimensiones, a veces, incomprensible, no me lo hizo fácil. A pesar de que en Croacia nos fue muy difícil crear una red de amistades y formar parte de una comunidad, la verdad es que la vida era más sencilla y relajada. Con más tiempo para dedicarnos a nuestra familia en un entorno muy verde y saludable.

Durante los primeros meses en Yangón, una mezcla de sentimientos se apoderó de mí y en muchas ocasiones me recordaba el choque emocional que viví en Ghana y gracias al cual escribí la entrada en Una española en Ghana sobre “La vida de una expatriada principiante“.

Pero nada es para siempre y afortunadamente, con los años, he desarrollado una buena capacidad de adaptación! Lo más importante es tener un plan, para después poder cambiarlo si es necesario e improvisar 🙂

Mi plan este 2019 es muy sencillo. Escribir, escribir y escribir, para poder compartir con todas vosotras las experiencias que vamos a ir viviendo y como los vamos afrontando. ¿Os animáis a acompañarme?

¡Que tengáis un muy feliz fin de semana!

Viajando con un gato a Myanmar

Hola a todos! ¿Qué tal se presenta el final de la semana? He estado unas semanas en silencio por aquí para concentrarme en nuestra adaptación a Yangón, sobre todo, dedicándome a Martín para que se encuentre a gusto en el nuevo entorno y las nuevas personas de nuestro alrededor. Y puedo decir que, de momento, ¡va todo viento en popa! ¡Crucemos los dedos!

Pero hoy quiero hablaros de cómo trajimos a nuestra gata Penny a Myanmar:  la pequeña odisea para traer nuestra gata africana a este país del sudeste asiático.

Desde que adoptamos a Penny ha volado varias veces en avión, en vuelo cortos y de media distancia y también ha hecho escalas. Pero siempre ha viajado con nosotros en cabina. Cuando decidimos mudarnos a Myanmar, descubrimos que todas las compañías que viajan al sudeste asiático a través de Oriente Medio (Qatar, Emirates, Etihad) solo permiten viajar con perros y gatos facturados en bodega. La noticia nos impactó muchísimo, intentamos buscar alternativas desde ciudades europeas (KLM, Airfrance, Lufthansa), pero cualquier opción nos enviaba a Bangkok donde debíamos hacer escala y facturar a Penny en bodega de cualquier forma para hacer el último vuelo Bangkok-Yangon con Thai Airways.

Así que respiramos hondo y confiamos que nuestra gata viajera no nos iba a decepcionar con su valentía y que llegaría perfectamente a su nuevo hogar después de estar sola durante casi 20 horas de viaje. La ruta escogida finalmente fue Zagreb – Doha – Bangkok – Yangon. Tres vuelos, dos escalas. La razón por la que no pudimos hacer Doha-Yangon en vuelo directo (y así ahorramos una escala y un vuelo más), fue porque el avión de Qatar Airways que hace esa ruta no cuenta con una bodega refrigerada donde puedan viajar animales de compañía. Un problema más en una situación complicada per se.

Nos pusimos manos a la obra con los preparativos y recopilamos toda la documentación que nos pedía la aerolínea. Como Penny ya había volado desde Ghana a Europa hacía tres años, teníamos la mitad del trabajo (el más complejo de todos) ya hecho:

  • Microchip implantado
  • Pasaporte europeo para animales domésticos con toda la información del animal, número de serie de microchip y constancia de la vacuna antirrábica al día.
  • Prueba de cuantificación de anticuerpos antirrábicos del animal y certificado expedido por un veterinario autorizado (esta prueba ya la tenía del año 2015 en Ghana).
  • Certificado de desparasitación justo antes del viaje.
  • Certificado oficial firmado por un veterinario acreditado por el Estado miembro de EU, conforme el gato está sano y capacitado para viajar, asimismo, que cuenta con todo lo necesario para salir de la Unión Europea.

Paralelamente a la tramitación de todos los certificados, es muy importante reservar los billetes de avión con tiempo suficiente (al menos dos semanas) y solicitar a la aerolínea el espacio para transportar el animal. Cada aerolínea es diferente, así que es aconsejable mirar detenidamente toda la información de la aerolínea que escojáis. En nuestro caso, no contamos con dos semanas, sino con cuatro días y tuvimos que correr muchísimo. Perseguimos a la aerolínea para conseguir la confirmación de los vuelos y nos dimos cuenta de que nuestro transportín no era apto para viajar. Así que compramos uno nuevo, homologado.

Una vez llega la confirmación de la aerolínea para viajar con el animal, toca lo más difícil: viajar durante más de 20 horas dejando a tu gato solo en la bodega del avión!

Después de leer muchísimo en internet, decidimos no sedarla porque nos parecían que las contraindicaciones podían ser peores a las ventajas. Le dimos unas pastillitas de hierbas 24 y 12 horas antes de viajar para que estuviera tranquila, pero en ningún momento estuvo sedada. 

Penny es su cajita preparada para viajar

“Ella sabe que nos vamos…, desde ayer que la armé se va metiendo en su cajita”

Y finalmente llegó el día del viaje. Mi argentino favorito y mi gatita ghanesa iban a cruzar medio mundo hasta el que sería nuestro nuevo hogar. Llegaron muy temprano al aeropuerto de Zagreb para evitar cualquier contratiempo más. Hicieron el check in y el personal de Qatar Airways revisó toda la documentación de Penny. Todo estaba en regla y podría viajar.  Pero sí que había un problema. El equipaje y Penny no irían directos hasta Yangon. Una vez aterrizaran en Bangkok, mi argentino debía recoger todo su equipaje (casi cien quilos en cuatro maletas) y la caja de Penny, salir de la zona de tránsito y volver a facturar todo para el último vuelo hasta Yangon. La escala era solo de dos horas y tenía un problema añadido, por si no era suficiente! Como Penny entraba en Tailandia, había que conseguir un certificado de las autoridades tailandesas conforme el animal podía entrar en el país para volver a salir inmediatamente después. ¡Una locura!

Pasamos mucha ansiedad y miedo. No teníamos mucha información de las autoridades tailandesas. Intentamos contactarnos por e-mail, pero no hubo resultado. Llamamos por teléfono, pero no hablaban inglés. Así que nos arriesgamos a que quedaran varados en Bangkok, no teníamos más opciones.

Mi argentino favorito que lleva viajando por los cinco continentes más de su media vida, ¡tuvo una idea fantástica! Tan pronto su vuelo a Bangkok despegó de Doha, pidió ayuda al personal de cabina. Expuso la situación y automáticamente le dijeron que no se preocupara, que le ayudarían con un asistente tailandés en el aeropuerto. Y así fue.

Al aterrizar en Bangkok, corrió todo lo que pudo hasta las cintas de recogida de equipaje y ahí estaban las cuatro maletas y Penny. Tranquila. El asistente los llevó rápidamente a la oficina de las autoridades (situada delante de la cinta número 8 del aeropuerto) y solicitó el certificado. Todo estaba saliendo bien, hasta que le dijeron que tenía que pagar una tasa oficial y que solo aceptaban moneda local (bats). Ni dólares, ni euros ni tarjeta de crédito. En el aeropuerto hay casas de cambio, pero no había tiempo para ir a cambiar divisas. Así que el asistente no se lo pensó dos veces y lo pagó él.

Lo habían conseguido, tenían las maletas, a Penny y el certificado. Solo faltaba una cosa más, facturar de nuevo todo el equipaje y el transportín. La ayuda del asistente fue crucial, estamos seguros de que jamás lo hubiéramos conseguido sin su ayuda. A las seis de la mañana mi argentino favorito y Penny salían de Bangkok en dirección a Yangon.

Un viaje que ninguno de nosotros olvidará.

Primeros días en Yangon

Hola a todos! Hoy hace dos semanas que salimos de Barcelona, con todas nuestras cosas en cinco maletas y con un escuadrón de familiares que nos acompañaban hasta esta parte del mundo! Un viaje que sin duda no olvidaremos nunca.

Fueron 16 horas de viaje en total, incluyendo dos vuelos de 6 y 6h30 min, más una escala en Doha de algo más de tres horas. Pero para nuestro cuerpo estuvimos 24 horas viajando. Martín disfrutó del viaje y nos hizo mantener la ilusión hasta el último minuto. Los abuelos y los tíos no dejaron de jugar en todo momento con él y, como no, el juguete de la casa estaba más que contento.

Lo confieso: viajar tantas horas en avión con un bebé de 19 meses me aterraba, pero sin duda Martín es un alma viajera. Durante el primer vuelo, que salió de Barcelona a las 9 de la mañana, durmió una siesta y después de cargar las pilas jugó y miró dibujos. Algunas cosas que me fueron genial para entretenerle:

  • Llevé una nevera con diferentes snacks y algunos de sus comidas favoritas (galletas de plátano y cacahuete, lentejas estofadas, pollo con verduras, brócoli al vapor) y fruta, sobre todo plátanos.
  • Me descargué en la aplicación de Netflix del móvil varios capítulos de sus series favoritas y a ratitos se los iba poniendo.
  • Varios mordedores y sus cochecitos de juguete
  • Pero sin duda la mejor ayuda fueron los abuelos y los tíos, ¡sin duda!

Al llegar a Doha nos dedicamos a correr y jugar por la terminal. No paramos un momento quietos. Saltábamos, subíamos escaleras, mirábamos los aviones… qué divertido puede ser la espera en un aeropuerto si miras a través de los ojos de un niño.

Aeropuerto de Doha

El segundo vuelo fue un vuelo nocturno, así que Martín lo tuvo claro, ¡era momento de dormir! Y así hizo, se durmió antes de despegar y lo tuve que despertar para prepararnos para el aterrizaje! Increíble pero cierto.

Estos primeros días en Yangon están siendo una montaña rusa de emociones. El reencuentro con papá fue increíble. Llegar acompañados por nuestros familiares nos hizo pensar que veníamos en un primer momento de vacaciones y en parte fue estupendo, conocimos la parte más turística de la ciudad y siempre lo recordaremos. Una vez empezó la rutina, tanto Martín como a mi nos bajo la adrenalina y nuestro cuerpo pidió un respiro. Fiebre y resfriado. Ese ha sido el resultado de los últimos días. Pero nada que no pueda arreglarse con muchos mimos, cama y caldos caseros.

Myanmar nos ha recibido con los brazos abiertos y estamos muy contentos. Nos lo tomamos con calma y sosiego, tenemos muchos meses por delante, así que no hace falta que corramos para descubrirlo todo ahora.

Swe Dagon Pagoda, Yangon

El clima está siendo bastante benévolo, sobre todo porque no hace muchísimo calor, aunque sí llueve muchísimo. ¡Hoy literalmente ha estado lloviendo todo el día! La ciudad es muy verde, tiene muchísima vegetación y cuenta con dos grandes lagos artificiales.

A medida que vayamos descubriendo más cosas y adaptándonos os iré contando. ¿Os gustaría que escribiera sobre algo específico sobre Myanmar? Déjamelo en comentarios y estaré encantada de hacerlo!

¡Buenas noches a todos (aquí ya es madrugada)!

Galletas de plátano y cacahuete

Hoy os traigo una super receta para viajes como el que nos espera mañana.

Sí, sí, mañana nos vamos de viaje, porque nos mudamos a Myanmar, ¿no lo sabías? Pues te lo cuento aquí!

Bueno al lío! Quiero compartir con vosotras la receta de galletas de plátano y cacahuete que le hago normalmente a Martín. Es una receta facilísima, tardas menos de 10 minutos en hacer la masa y lo mejor es que las puedes preparar con los peques!

Ingredientes:
2 plátanos muy maduros
1 cda. de crema de cacahuetes (yo compro la Monki, es 100% cacahuete)
Aprox. 1 taza de leche de avena
Aprox. 1 taza de copos de avena (sin azúcar)

Receta galletas

Paso a paso:

  • Precalentar el horno a 180º
  • Pelar los plátanos y, en un bol, trocear y machar con un tenedor hasta que quede una pasta homogénea.
  • Añadir una cucharada de crema de cacahuetes y mezclar.
  • Añadir la taza de leche de avena e integrar con la masa.
  • Poco a poco, agregar los copos de avena e integrarlos hasta que quede una masa húmeda pero compacta. Añadir tantos copos como la masa necesite.
  • En una bandeja para horno, colocad papel de hornear o de aluminio. Encima, formar pequeñas bolitas con la masa (yo uso dos cucharas grandes, porque la masa es muy pegajosa y se me queda en las manos) y colocarlas a aproximadamente un centímetro de distancia.
  • Cuando todas las bolitas estén listas, hornear durante unos 20 minutos a 180º.
  • Estarán listas cuando la masa se haya secado un poquito y se puedan despegar bien del papel de horno.

 

Y ahora solo queda disfrutar! Son ideales para ir al parque, un viaje en coche o, como en nuestro caso, un tentempié para el avión.

¡Que acabéis muy bien la semana!

¡Empieza una nueva aventura!

A veces para ganar hay que arriesgar, ¿no os parece?

Pues bien, esta vez nos hemos liado la manta a la cabeza y en menos de un año y medio ¡nos volvemos a mudar! Sí, desgraciadamente nuestro tiempo en Croacia ha llegado a su fin y toca volver a hacer las maletas. Pero nada de pena, chicas, que esta vez el lugar promete y ¡mucho!

Como ya os había contado anteriormente, cuando decidimos irnos a vivir como expatriados nuestro destino fue Ghana, en África Occidental. Después de tres años super intensos e interesantes, tuvimos la gran suerte de que enviaran a mi argentino favorito a un país tan precioso como es Croacia. Pues bien, ahora el lugar escogido se encuentra en el sudeste asiático!

¡Tres continentes en cinco años, un gato y un bebé!

Os doy algunas pistas sobre el país donde nos vamos a vivir:

  • Se le conoce por dos nombres diferentes, el primero tiene su origen en la época colonial y el segundo es el oficial actualmente.
  • Es conocido por ser “el país de los templos”
  • Limita al oeste con la Índia y al este con Tailandia

¿Lo habéis descubierto ya?

¡MYANMAR!

Todavía no nos creemos que sea verdad, pero poco a poco se acerca la fecha de la mudanza y a medida que llenamos las maletas con nuestras cosas se hace cada vez más real y emocionante.

Después de pensarlo y valorarlo bastante, hemos tomado la decisión de mudarnos a pesar de que en Zagreb éramos muy felices. Desafortunadamente, las opciones profesionales en Croacia no son muchas y aunque es un país ideal para criar a un hijo, decidimos apostar por esta nueva aventura.

En Myanmar tendremos la oportunidad de conocer de primera mano una cultura totalmente diferente a la nuestra, disfrutar de la naturaleza en estado puro y podremos visitar países cercanos que hace mucho tiempo que nos atraen. Sin embargo hay algunos puntos negativos que por el momento todavía nos quitan el sueño. En primer lugar, el sistema de asistencia sanitaria todavía es algo precario y en caso que nos sucediera alguna cosa deberíamos viajar a Tailandia o, en el peor de los casos, volver a Europa. No es la primera vez que vivimos en un lugar así -en Ghana sucedía exactamente lo mismo-, pero ahora nos acompaña Martín y no podemos arriesgarnos a que suceda nada. Estoy segura de que una vez estemos allí estaremos más tranquilos al ver cómo es el país y el entorno.

En segundo lugar, la clima me agobia bastante porque el índice de humedad es siempre altísimo. Vivir permanentemente en verano tiene muchas ventajas, pero Martín es muy caluroso y estoy segura de que el clima tropical le va a agobiar un poco. ¡Ya os contaré como nos las arreglamos!

Y por último, aunque no el menos importante, todo lo contrario, Myanmar está muy lejos de España y aún más de Argentina! Vamos a extrañar mucho no poder ver a nuestras familias y amigos más a menudo, pero esperamos que nos vengan a visitar y aprovechen para viajar por la zona.

La aventura empieza finalmente este viernes, Martín y yo cruzaremos medio mundo para reencontrarnos con mi argentino favorito que lleva preparando nuestro nuevo hogar desde hace ya unos días.

Este viaje va a ser todo un reto: ¡el primer viaje en avión de larga distancia con Martín! ¿Algún consejo de mamás expertas? Cualquier idea mi sirve, en serio! Animaos a dejar un comentario y así no solo me daréis ideas a mi, sino también a otras mamás que estén en la misma situación.

¡Feliz martes!

Nuestra ‘tribu’ en Zagreb

A menudo me preguntan cómo se relaciona Martín con otros niños si no va a la guardería y vivimos lejos de nuestras familias. La solución no es sencilla, pero os diré que se relaciona y ¡mucho!

Ser una familia expatriada tiene muchas ventajas, pero hay algo que no se puede cambiar y es un gran inconveniente: estamos muy lejos de nuestra familia y amigos. Cada vez que llegamos a un nuevo lugar, empezamos de cero, sin conocer a nadie y poco a poco vamos creando nuestra comunidad de amigos y conocidos. Parece complejo, pero en realidad es algo natural y que con el tiempo se interioridad de forma muy rápida.

Desde que nació Martín decidimos que intentaríamos no llevarlo a la guardería; de momento, puedo estar con él todo el día y me siento muy afortunada por ello.

Entonces, si no tenemos familia cerca y tampoco va a una guardería, ¿cómo hacemos para que juegue con otros niños? Como ya comenté en este post sobre trucos y consejos para mamás expat, es muy recomendable rodearte de personas en tu misma situación cuando llegas a una nueva ciudad. Al poco tiempo de llegar a Zagreb, me puse en contacto con el International Women’s Club of Zagreb (IWCZ), una asociación de mujeres expatriadas que organiza diferentes tipos de actividades, pero sobre todo funciona como plataforma para hacer contactos y relacionarse. ¡Cuál fue mi sorpresa cuando me dijeron que dentro de la asociación existía un Babies and toddlers’ club (un club para mamás y bebés)! Martín solo tenía cinco meses cuando fuimos por primera vez a los encuentros semanales con otros bebés y niños de hasta tres años. Él no se daba cuenta y apenas se relacionaba al principio con los demás. Sin embargo, para mí, aunque logísticamente a veces era complicado asistir, me ayudó muchísimo a conocer la ciudad, otras mamás y un montón de cosas sobre maternidad.

Poco a poco, Martín empezó a interactuar cada vez más, sobre todo a partir de los nueve meses. Lo que al principio era un encuentro entre mamás y bebés desconocidos, fue convirtiéndose en una reunión semanal ineludible, un grupo de amigos y, finalmente, en nuestra tribu.

Nuestra tribu en Zagreb

Con ellos hemos celebrado el primer cumpleaños de Martín, hemos compartido juegos, risas, preocupaciones y dudas; y la reunión semanal ha acabado también en almuerzos entre semanas, horas en el parque y picnics los domingos.

Nuestra tribu en Zagreb está formada por mamás y bebés de diferentes partes del mundo, con culturas y lenguas diferentes, pero con el mismo interés y objetivo: criar a nuestros hijos de la mejor forma en un país que no es el nuestro.

Y vosotras, ¿cómo es vuestra tribu? Contádmelo en comentarios 🙂

Nuestro cochecito todo terreno

Hoy quiero hablaros de por qué escogimos nuestro Bugaboo Cameleon y cómo nos ha hecho la vida más fácil durante este año y medio en Zagreb. Cuando nos quedamos embarazados, ni el Argentino ni yo teníamos ni idea de qué diferencia había entre un capazo, un cochecito y una sillita de paseo. Estábamos muy perdidos y no sabíamos por donde empezar. Leímos un sinfín de artículos, posts y comparativas. Es por eso que me gustaría explicar nuestra experiencia y así ayudar a otros padres que, como nosotros, no sepan por donde empezar.

En primer lugar, analizamos qué tipo de uso daríamos a nuestro cochecito. Zagreb, la ciudad donde nos íbamos a vivir al poco de nacer Martín tiene las cuatro estaciones del año muy marcadas, inviernos muy fríos con mucha nieve hasta veranos sofocantes de 35 grados. Buscamos un cochecito que, por lo tanto, fuera un todo terreno. Al mismo tiempo, debía ser muy cómodo para poder pasear y ligero para poder subir en transporte público. Gracias a algunos accesorios, pudimos convertirlo nuestro Bugaboo Cameleon en el mejor aliado para poder llevar a nuestro bebé a cualquier parte.

Bugabbo y Maksimirk Park

La estructura de este cochecito es muy versátil, ya que permite cambiar el sentido de las ruedas en función del terreno. Así que cuando íbamos al parque Maksimir o a la montaña, no teníamos problemas. Cuando llegó la nieve fue imprescindible darle la vuelta al cochecito y utilizar el “4×4”. Había días que la cantidad de nieve no nos permitía salir de casa, solo gracias a nuestro Cameleon!

Invierno en Zagreb

Hemos utilizado tanto el capazo como la silla. Martín fue en el capazo hasta los cinco meses. El cambio llegó con el calor, porque espacio todavía tenía y podríamos haber aguantado un poco más. Pero la llegada del verano y de las altas temperaturas nos obligó a llevarlo en la silla.

La silla, por otro lado, es super versátil. Con sus tres posiciones es muy cómoda desde los seis meses. Al principio Martín siempre iba tumbado, porque veníamos del capazo y no queríamos sentarlo antes de tiempo. Poco después comenzó a ir en la posición semi tumbada y así siguió durante casi cuatro meses. A partir de los nueve meses, sin embargo, siempre iba totalmente sentado y esporádicamente se dormía en él y lo tumbabamos.

Siesta de verano en Ljubljana

El Bugaboo Cameleon Edición Classic viene incluye únicamente un accesorio: la burbuja de plástico para la lluvia. Con la llegada del invierno y después del verano, decidimos comprar los siguientes accesorios.

– Saco universal para el invierno: Paseamos con Martín a -7 grados y él iba tan contento. Fue todo un acierto y nos sirvió tanto para el capazo como para después la silla.

– Capota ventilada para el verano: A Martín le encanta mirar por las ventanillas de los laterales y tiene protección solar factor 50. Incluye un mosquitero para proteger a los peques.

– Colchoneta integral de verano: No es muy refrescante, pero se puede lavar muy bien en la lavadora y protege mucho la silla del cochecito.

– Bolsa de transporte universal Bugaboo: Viajamos mucho en avión y en casi todos los viajes solemos llevar nuestro Bugaboo. Sin embargo, no queríamos que se nos estropeara  en los desplazamientos. Por eso, no nos lo pensamos y compramos la bolsa de transporte universal. Es muy amplía y permite llevar el cochecito totalmente desmontado, además de algún juguete! Es robusta, pero al mismo tiempo fácil de manejar gracias a sus ruedas. Se pliega fácilmente para guardarla y ocupa menos espacio que una maleta.

Ahora que Martín ya camino casi todo el tiempo y no necesita tener un cochecito tan comfortable, estamos pensando en escoger una sillita de paseo. Ha sido fantástico tener nuestro Bugaboo Cameleon, ahora toca escoger un compañero de viajes y juegos más ligero. Pero, sobre eso, ¡os hablaré otro día!

¡Feliz día!